18.1.09

Botxins i vícitmes

Un altre fragment impactant de Las Benévolas, el que intenta descriure el cordó umbilical que uniria -des d'una perspectiva nazi- el dolor del botxí amb el de les vícitmes.
"En muchos casos, llegaba yo a decirme, lo que había tomado por sadismo gratuito, la inaudita brutalidad con la que algunos hombres trataban a los condenados antes de ejecutarlos no era sino conscecuencia de la monstruosa compasión que sentían y que, incapaz de hallar otro cauce de expresión, se convertía en rabia, pero en rabia impotente, sin objeto, y a la que, inevitablemente, no le quedaba más remedio que volverse contra aquellos que eran su causa primera. Si algo demuestran las terribles matanzas del Este es, desde luego, paradójicamente, la espantosa e inalterable solidaridad humana. Por muy embrutecidos y muy acostumbrados que estuvieran, ninguno de nuestros hombres podía matar a una mujer judía sin acordarse de su mujer, de su hermana o de su madre ni podía matar a un niño judío sin ver ante sí, en la fosa, a sus propios hijos. Aquellas acciones suyas, aquella violencia, aquel alcoholimso, aquellas depresiones nerviosas, aquellos suicidios, mi propia tristeza, todo demostraba que el otro existe, que existe como otro, como humano, y que no hay voluntad ni ideología, ni cúmulo de necedad y alcohol que puedan cortar ese vínculo, ténue pero indestructible. Y esto es un hecho, no una opinión." Pags 154-155.
Si encara no heu vomitat us donc permís per fer-ho. Pero continuo llegint.

15.1.09

La vigència de la història

Continuo llegint les benévolas (i crec que encara en tinc per temps. És molt dens) i continuo rebent impactes. El fragment que citaré té una espantosa vigència. Només cal que agafeu les pàgines d'internacional d'El País o La Vanguardia. El passatge és aquest:
"En un estado como el nuestro cada cual tenía su papel asignado. Tú, víctima y Tú, verdugo; y nadie podía escoger, a nadie le pedían permiso para nada, pues todos eran intercambiables, las víctimas y los verdugos. Ayer habíamos matado a hombres judíos, mañana mataríamos a mujeres y niños, y pasado mañana a otros, y a nosotros, cuando hayamos cumplido con nuestro papel, nos sustituirán. Alemania, por lo menos, no liquidaba a sus verdugos; antes bien, los cuidaba, a diferencia de Stalin con esa manía suya por las purgas; pero eso también entraba dentro de la lógica de las cosas. Ni para nosotros ni para los rusos contaba en absoluto el hombre; la Nación y el Estado lo eran todo y, en ese sentido, nuestras dos imágenes eran un reflejo mutuo. También los judíos tenían ese fuerte sentimiento de comunidad, de Volk: lloraban a sus muertos, los enterraban si podían y rezaban el kaddish: pero mientras quedaba uno vivo, Israel vivía. Seguramente por eso eran nuestros enemigos por excelencia, se nos parecían demasiado".
Això és un fragment que podeu trobar a la pàgina 109 de l'edició de RBA i en la pàgina 110 aborda les similituds entre l'oficialat alemany i el rus. Hi destil·la una mena de síndrome d'estocolm.

12.1.09

Benévolas

Acabo de sortir d'Els homes que no estimen les dones, del fenòmen suec, Stieg Larsson, (em va absorvir, no sé per què) i m'estavello contra una cosa molt diferent, Las benévolas, de Jonathan Littell, on ens expliquen l'holocaust i l'esquizofrènia nazi des d'una naturalitat molesta. Acabo de començar però ja tinc material per engrescar-vos. Aquí teniu un fragment i no és, precisament, dels més repugnants.
"Soy culpable y vosotros no, estupendo. Pero pese a todo, deberíais ser capaces de deciros que lo que yo hice vosotros lo habríais hecho también. A lo mejor con menos celo, aunque quizás también con menos desesperación, pero en cualquier caso, de una forma u otra (...) todo el mundo, o casi (...) hace lo que le dicen; y habréis de perdonarme, pero hay pocas probabilidades de que vosotros fuérais la excepción, como tampoco lo fui yo. Si habéis nacido en un país y en una época en que no sólo nadie viene a mataros a la mujer y a los hijos sinó que, además, nadie viene a pediros que mateis a la mujer y a los hijos de otros, dadle gracias a Dios e id en paz. Pero no descarteis nunca el pensamiento de que a lo mejor tuvisteis más suerte que yo, pero que no sois mejores" (p.28 de l'edició de RBA)
Segurament no m'absorvirà com el fenòmen Larsson però potser em tocarà una mica més.