M'he llegit Un día de Cólera, d'Arturo Pérez-Reverte durant un viatge llampec a Xerez. És un llibre, certament, però és una pel.lícula i també un almanac de professions que ja no existeixen i usos que ja no es practiquen. Pérez-Reverte m'ha tornat a atrapar amb una prosa arrauxada i un ritme trepidant. És per menjar a queixalades grosses. Us deixo una mostra."-Ahí están!... Vienen delante los moros!
Cuando la vanguardia de jinetes desemboca de San Jerónimo en la puerta del Sol, entre el hospital e iglesia del Buen Suceso y el convento de la Victoria, el primer movimiento de la multitud desarmada es dispersarse por las calles próximas, esquivando los caballos lanzados al galope y los alfanjes de los mamelucos, que hacen molinetes sobre sus cabezas, tocados con turbantes y descargan tajos contra la gente que corre indefensa. Empujado entre la desbandada general, el presbítero de Fuencarral don Ignacio Pérez Hernández intenta refugiarse en un portal. Allí ayuda a un anciano que ha caído al suelo y se expone a ser pisoteado, cuando por todas partes surgen voces de cólera, incitando a no retroceder y plantar cara.
-A ellos, rediós!... A por esos moros gabachos!...Que no pasen! Que no pasen!
A su alrededor, espantado, el presbítero escucha el clac, clac, clac de innumerables navajas que se abren. Cachicuernas albaceteñas de siete muelles, con hojas de entre uno y dos palmos de longitud, que los hombres sacan de las fajas, de los bolsillos, de bajo los capotes y las chaquetas, y con ellas en las manos se lanzan ciegos, gritando ecolerizados, al encuentro de los jinetes que avanzan.
-Viva España y viva el Rey!... A ellos!"
Arturo Pérez-Reverte, Un día de cólera, p.141.